jueves, 20 de octubre de 2011

Libia

Muammar Gaddafi fué asesinado en Sirte, su ciudad natal (y por lo visto fatal).
Haciendo a un lado la felicitación de Obama a los Libios -así como la reiteración del apoyo de su país hacia ellos-, el apoyo de otras naciones, y los análisis de cual puede ser el panorama en Libia a corto y mediano plazo, hay algo que siento que  -como Tolstoi- no puedo callarme.
La cuestión es sobre rasgos muy humanos. Como una imagen vale más que mil palabras, pongo una sola para no extenderme demasiado.

En la imagen anterior vemos a un "soldado" de los rebeldes, donde comenzaron a disparar al cielo en señal de euforia. Claro, esto resulta lo menos trágico dado que de algún modo se alcanzó el objetivo... o algo parecido: ganarle a Gaddafi; y con ello tenemos que en realidad sí tienen qué celebrar.
Sin embargo, lo que a mí me llama la atención, es el modo mórbido en que aparentemente festejan algunos. Por ejemplo, el muchacho enseñando su pistolita dorada, los videos que parecen indicar que al pobre tipo (Gaddafi pues) lo llevaron arrastrando o en camioneta mostrándolo a la gente. Dicho claro, humillando al rival.

Y no es que el morbo sea algo nuevo. Recuerdo que mi hermanita tenía 6 años y al ver algo de terror (más precisamente "La hora marcada") se tapaba los ojos y pero al mismo tiempo abría los dedos para seguir viendo. Por cierto que las películas de terror o de sufrimiento en general están jugando con nuestro morbo innato, siempre (sea esto malintencionado o no por parte de los realizadores).

También, la humillación es algo innato, con lo cual estamos manifestando la neurosis (dirían los psicólocgos), sacando nuestras frustaciones, dando así un poco de tranquilidad a nuestras agitadas mentes. Constantemente veo la forma en que al terminar partidas de ajedrez los jugadores humillan al rival. Curiosamente, con mi carácter selectivo (extro-intra-vertido dependiendo), yo no hago gala de eso. Hace poco al jugar tales blitz toqué una pieza y diciendo "perdón" iba a mover otra pieza (costumbre al jugar blitz con otros), y el oponente se burló repitiendo mi expresión, para que moviera la que había tocado; como en el dar está el recibir, lo que único que hice es no dejarlo en paz, de modo que me ejecuté a ese "Champion"  (que por lo demás me respeta creo lo mismo que yo a todos) en la partida (quedamos 4.5 a 0.5 esa vez. En cualquier caso, como dijo alguien, el ajedrez es como la vida.

En suma, creo que toda esa inmundicia que vemos, libios celebrando la muerte de su exlider (más que haberlo derrocado), la probable humillación del otrora "Rey de reyes" de África antes de su ejecución -dicen que fue en un fuego cruzado-, etc., deberíamos sentirnos apenados, tal vez aún más que con lo que sucedió con Osama. Aclaro de nuevo que por mí está muy bien el derrocar regímenes autoritarios, prevenir y atacar las fuentes de terrorismo, pero no me deja de dar asco lo que he mencionado. Ya casi para terminar, algo paralelo: Considero que es igualmente lamentable el estado en que quedan las cosas con las guerras. De hecho en la foto anterior, el despojo de soldado que aparece me llamó menos la anterior que el estado de la sección de la cd. que se muestra, que de algún modo me recordó las imágenes de la película El Pianista.

Aquí mismo en América latina también tenemos líderes muy viles, como Castro, el talhugo Chávez (quien apoyaba inicialmente a Muammar en su lucha "antiyanqui" y de momento parece estar calladito), y ni hablar otros porque luego comienzan los fanatismos. Y sería deseable que la gente no fuera tan idiota para seguirles el rollo, pero de ahí a desearles algo tan ominoso, hay una gran distancia.

Di sí a la paz, y no a la guerra, como los hippies. Me acordé con todo esto que también salieron otras noticias, como que una pareja tuvo sexo en paracaídas, y que Felipe Calderón vuelve a aparecer parodiado en South Park. Puras cosas tontas o tristes.

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