jueves, 15 de octubre de 2009

Levedad de Ser

El lunes llegué de mi cd. natal y recibí un reconocimiento por el medio día. Lo entregaban el rector de la Universidad y el gobernador del estado.. como me comentó alguna vez el Dr. Marín (q.e.p.d.), "A quién le dan pan que llore".

He comenzado ayer la lectura de La insoportable levedad del ser, de Milán Kundera. Tenía buen tiempo sin leer literatura, y menos algo que valiera tanto la pena. El libro evoca situaciones que pueden pensarse como buenas o malas, o al menos favorables o desfavorables casi a la vez, en que el personaje principal (o los principales) tiene que tomar decisiones, al mismo tiempo que pone alguna idea de Nietzche de manera clara y aplicada a la historia en cuestión. Ha resarcido en mucho la imagen que había calado en mí acerca del filósofo.

Como siempre he dicho, las mejores cualidades pueden generar las peores, y viceversa. Pienso ahorita en la frase de Freud: "Hay dos formas de ser feliz en la vida, hacerse el idiota o serlo". El autista que puede desarrollar cálculos muy largos o desarrollar gran precisión en alguna actividad, la persona con una memoria desbordada - Funes el memorioso de Borjes o alguno con síndrome de Savant en la realidad-, o el científico despistado y falto de tacto en sociedad (ya he mencionado a Dirac), son ejemplos claros de lo que digo... la mejor de las cualidades puede generar la peor de ellas, y al revés. (Por no hablar de virtud.)

Mencionaba que en La insoportable levedad del ser, Kundera reitera a lo largo de las vivencias del personaje la levedad y pesadez de la existencia, de modo que él toma decisiones sin poder conocer del todo las implicaciones de éstas en su vida. Así nos pasa a todos muy a menudo, y por ello es fácil identificarse con el personaje (o personajes). Como él, yo mismo me enfado de las personas, aun queriéndolas, o ellas se enfadan de mí. Se conocen otras personas o volteas la mirada a otros rumbos y dejas de lado cosas que parecían importartes anteriormente, puedes idealizar así como dejar de idelizar a algunas personas, y un gran etcétera.

La obra que mencioné es de 1984 (aunque parezca título de novela opresiva), y fué llevada a la pantalla en 1987 por Philip Kaufman con el mismo nombre (The Unbearable Lightness of Being). Puse una imagen de una escena de la película... parece interesante verla también :-P . Me sentí inclinado hacia Kundera por menciones del autor en la (desaparecida) revista Vuelta con algún escrito de Fernando Arrabal.

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